La irreversibilidad de la paciencia

El tren me come acariciándome. Mata los párpados en una sonrisa desvelada.
Soy inocente. Culpable. ¿De qué?.
La cotidianidad, el sol encallado entre nubes de latas de conserva, la necesidad de repetirnos en esta travesía que es la vida; la reproducción
de nuestro ser material.
 
Mucho se ha dicho para explicar el hoy y sus circunstancias.
Luchamos por asegurar esa imagen que el espejo se encarga de repetirnos;
queremos verla siempre. 
Respiro en el trapecio que me sonríe y me acuchilla.
Un bobo feroz al extremo de una cuna.
El hambre entre abundancia y desperdicios.
Un gofio al paladar y amanece.   

Reynoso no sabe si llegó o se va. 
Siempre se está yendo. Siempre regresando.
Pero existe irreversiblemente. 
Sobre la tierra los pies. Nunca repetimos un movimiento. 
Fragmentos de ideas, pensamientos y poemas; los niños jugando con los colores de la vida, el trazo inconfundible de la esperanza. 
El libre pensamiento y la anarquía; un pan viejo sin gusano. 
Somos y seremos. 

Sus imágenes que él considera no le pertenecen, nos remiten intensamente a nosotros mismos. Nuestro ente biológico, esqueleto con destino de polvo;
"polvo enamorado" tal vez, pero polvo definitivamente pasajero.

Recordándonos nuestro ser mortal nos recuerda la vida, nos transmite subrepticiamente la escandalosa necesidad de vivir; pero vivir alerta, activo.
Vivir es respirar y es compromiso.

Confiscó varias paredes de la estación de tren que utiliza para transportarse y a donde nos encontramos periódicamente, como un diario visual, sus imágenes anónimas, pacientemente constantes, diferentes y efímeras.
Antes de que la casualidad nos presentara conocí sus imágenes destinadas al incosciente o al sueño, al secreto de los ojos clandestinos o fascinados, a las miradas que no esperan un segundo, porque les aguarda el diario ir y venir. 

Poco importa para Reynoso, qué es o que será. Clandestino y en silencio solo quiere dar un mensaje IRREVERSIBLE. Para que la vida sea como una flecha disparada siempre al infinito. 


El gallo todavia seguirá contando en las mañanas.

-Julio Alvarado