ABRIL

I
Me acaricias las clavículas,
me muerde, y me aterra
que no quiera perforarme la memoria
y oprimirme los ojos
con esa rabia de sol y de mareas.

II
Muchos buscan su forma de nada
su esqueleto dispar, sus simetrías,
buscan, muchos, el oído perfecto
el grito labio encarcelado lloriqueos
muchos encuentran su batido cerebro
y no sonríen.

III
Cualquiera
apuesta a morirse,
y se le dá.

IV
Pronto, detrás del ruido,
que el hombre piano baila
la luz se comía los cadáveres…
Pero huelen a perfume los recuerdos
flor de matorral y caseríos
dos nalgas al crepúsculo asechan,
el hombre se despierta con sudores
y alcancías vacías

V
Y me dijeron que sí,
aquí,
cualquiera apuesta a morirse
y se le dá.

–Julio Alvarado